"Cuando no puedo mirar tu cara, miro tus pies (...) Pero no amo tus pies, sino porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron "
P.Neruda.
Cuando no puedo mirar mi cara,
que es muy a menudo últimamente, porque sólo veo sombras, huidizas líneas dibujadas y coloreadas para camuflar el hastío; líneas que se quiebran en mi frente indignadas, frustradas, tristes...
Miro mis pies,
(como los suyos) "de huesos arqueados, pequeños y duros"
Porque, a pesar del destino, siempre me han llevado, siempre me levantaron;
porque, a pesar de estos días, no desprenden vacío,
quizá sólo sean un gran signo de interrogación: ¿dónde iremos, compañera?
Pero aún así, sin saber, se mueven,
pasean, andan, corren,
sin saber,
me arrastrarán, siempre, un pasito más allá.