Como cuando el verano entra y se va de pronto, con las calles mojadas y las ramas al viento, y te deja la sensación de calor en las manos mientras el frío va instalándose en tus pies.
Como cuando piensas que puede ser, y ves que es más de lo mismo, que lo que creías descubrir, eres tu mismo, de nuevo tu, solo tu, haciendo y deshaciendo, andando y desandando, diciéndote lo que quieres oír, llevándote donde quieres ir, sorprendiéndote.
Puede que seas tu quien te quitas pero, afortunadamente, también eres tu quien te das.