Escuchando a Paco Bello...
o de cómo lo sencillo puede convertirse en la palabra más hermosa.
Cuando la ausencia es solo un convencionalismo y lo esencial respira
más allá de lo tangible
("y todo lo que no habrá nos acabará uniendo
y será como no morir
a pesar del tiempo"...)
se encuentran los ojos que traspasan y que se dejan traspasar, un instante basta para abrir un hueco en el alma
("que la vida salga con más miradas que palabras
y que mi pecho sea guarida
para tu cabeza"...)
donde cambiar la prosodia por la onomatopeya
para regalar una sonrisa
o para dejarnos llevar por ella
lejos de los formalismos y las obligaciones
("hazme reir
para que luego en la cama al dormir
pueda agarrarme a tu ausencia
y sentir
que somos dos
a la hora de huir"...).
Hay momentos especiales pero incompletos de algún modo,
sentimientos a flor de piel y miradas inquietas
buscando una nube sobre la que hablar
para no decir,
porque tienes la piel de gallina.
Callando
para mantener
los pájaros
dentro de la cabeza...
aunque
los castillos
también pueden construirse en la arena
("para que al pisarlos se hagan realidad"...).