anda, anda, anda...
y si llegas al final del camino sin haber caído,
salta la valla y sigue campo a través,
anda y grita hasta que dejes de oir las palabras en tu cabeza,
anda y aprieta los puños, que el dolor de las uñas en tus palmas anule lo demás,
anda, hasta que no seas más que huellas que se pierden en el sendero,
anda, hasta que tus rodillas no puedan sostenerte y toques la tierra con los dedos
y el polvo te impida seguir mirando al cielo,
anda, hasta que el corazón salga por la boca,
anda, hasta que no queden más pasos que dar,
anda hasta que ser valiente no signifique nada.