Debería estar trabajando, lo sé, sí, así es, tengo mucho
trabajo, muchos procesos, debería estar “cazando cabezas” desde mi mesa, en el
centro de Madrid, donde no entra la luz de la calle (no sea que me distraiga...)
Cada mañana, leo en la
puerta “(…) head hunters” y cuando entro pienso a voz en grito “¡¡¡rodarán cabezas!!!”
y me imagino pálida (el invierno no acaba…) y con los ojos desencajados (no a
los niveles de la Ricci, eso es imposible), protagonista de una versión laboral
de Sleepy Hollow.
Hay días que incluso suelto una sonrisita histérica de loca…
Un
día se me va a ir la cabeza de verdad.
“¡¡¡ Rodarán cabezas!!!”
Y ahí acaba todo.
Hubo un tiempo que temí que fuera mi cabeza la que rodara, últimamente
estoy a un paso de la auto-mutilación, con total serenidad, sin drama, pero salpicando mucha sangre, eso sí.
Otros días leo “head hunters” y tengo que esforzarme para que los ojos no se me vayan a la coronilla…“head hunter… la de nombres gilipollescos
que se inventan hoy en día…” Y acto seguido comienza el circo…
Grandes enseñanzas (o aprendizajes forzados): Resbalar.
Debería estar trabajando y por fin, alcanzar la meta, el
encefalograma plano.
Pero no quiero, aunque sea efímera ahora y eterna siempre,
me debo la lucha.